Clinica de Epilepsia en Monterrey

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Padecimientos

¿Puedo desarrollar epilepsia siendo adulto?

Sí, aunque se considera que la incidencia para desarrollar epilepsia es mayor durante las dos primeras décadas de vida, esta incidencia vuelve a aumentar a partir de los 60 años de edad, por lo que si una persona adulta presenta una crisis convulsiva es posible que se trate de esta enfermedad.

Para corroborar la sospecha de padecer epilepsia, el neurólogo deberá realizar las evaluaciones y exámenes correspondientes, entre ellos, un electroencefalograma, para analizar la actividad eléctrica del cerebro, pues se deben descartar otras causas como tumores o lesiones cerebrales.

La definición operacional de la epilepsia se basa en la alteración de la corteza cerebral caracterizada por la predisposición a tener una crisis. Se requiere de la presentación de por lo menos una crisis epiléptica sin desencadenante inmediato reconocible, siendo la manifestación clínica de una descarga anormal y excesiva de un grupo de neuronas cerebrales.                                                                                                                              Es difícil obtener datos exactos de incidencia y prevalencia por la dificultad de hacer un diagnóstico correcto. La incidencia varía por lugar y tiempo. Sin embargo, la epilepsia tiene distribución bimodal, siendo mayor en las dos primeras décadas de la vida y luego disminuye y vuelve a aumentar a partir de la sexta década.

¿Qué aspectos clínicos se encuentran?

Para realizar un adecuado abordaje de las crisis debemos enfocarnos en un adecuado diagnóstico con una historia clínica completa y examen físico realizado por un médico especialista en neurología. Siendo así, las convulsiones deberán ser valoradas desde las causas genéticas, estructurales o metabólicas.

Las presentaciones clínicas dependen de un número de factores:

  • Lugar del cerebro afectado
  • Velocidad de la descarga epiléptica
  • Etiología
  • Edad de la persona.

Suelen presentarse como crisis focales, las cuales son muy diversas y dependen de la zona cerebral implicada durante la descarga epiléptica, por lo general hay cuatro grandes grupos de síntomas: 

  • Manifestaciones motoras (movimientos involuntarios de tipo clónico, tónico-clónicas, mioclónicos, parálisis de Todd, etc.)
  • Manifestaciones sensoriales (alucinaciones visuales, auditivas, gustatorías, olfatoria)
  • Autonómicas (sistema autónomo/vegetativo con palpaciones, sudoraciones, taquicardia, bradicardia. 

Por otro lado, tenemos a las crisis generalizadas, que habitualmente presentan una pérdida de conciencia, otro tipo de manifestaciones que se encuentran, son las secuelas de las crisis frecuentes o el trastorno que originó a la epilepsia (retraso en el desarrollo psicomotriz, alteración de la memoria, etc.).

Estudios enfocados en el diagnóstico

En el abordaje de la primera crisis se realizan estudios complementarios que ayuden a determinar la causa subyacente en las personas con epilepsia. Entre ellos encontramos

Estudios de laboratorio:

  • Biometría hemática
  • Perfil hepático
  • Química sanguínea
  • Electrolitos séricos.
  • Si existe una sospecha de neuroinfección, se realiza punción lumbar para el análisis de líquido cefalorraquídeo.

Estudios de imagen:

  • Tomografía computarizada
  • Resonancia magnética
  • Tomografía de fotón único (SPECT)
  • Tomografía por emisión de positrones (PET).

Estudios neurofisiológicos:

  • Electroencefalograma (EEG): Monitorea la evolución de una crisis convulsiva con factores desencadenantes. Consiste en colocar electrodos en el cuero cabelludo para detectar la actividad eléctrica, posteriormente se le pide al paciente que cierre los ojos y permanezca sin moverse durante el resto del estudio. 

Pruebas neuropsicológicas y neurocognitivas, ayudan a valorar las secuelas psicomotrices y cognitivas que ha dejado como remanente la epilepsia en el paciente.

¿Cuál es el tratamiento a seguir?

El tratamiento farmacológico consiste en la prescripción de fármacos de acuerdo al tipo de epilepsia presente en el paciente. Algunos de ellos son: la fenitoína, carbamazepina, valproato, fenobarbital, lacosamida, vigabatrina, gabapentina, tiagabina, entre otros.

Estos medicamentos habitualmente se usan en la monoterapia y de no existir respuesta, se pueden combinar entre sí al mismo tiempo. Para su uso, existen diversas guías de tratamiento que orientan al personal de salud para su adecuado abordaje.

Sin embargo, existen otros tratamientos que se encuentran aprobados para los pacientes que se encuentren con polifarmacia, uno de estos tratamientos es la cirugía que suele ser una alternativa excepcional actualmente. Solo se plantea la cirugía cuando las epilepsias son de mal control y/o farmacorresistentes.

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Seguimiento al paciente epiléptico                                                                       

Se ha recomendado recientemente que plantear una retirada del fármaco antiepiléptico es un tema complejo y debatido. La decisión debe de ser individualizada, y debe de depender de muchos factores como:

  • El periodo de dos a cinco años en el que se encuentra sin crisis convulsivas
  • La exploración física concluyente
  • Coeficiente intelectual sin anormalidades
  • Electroencefalograma normal con tratamiento.

En caso de recidiva, se debe reintroducir el tratamiento antiepiléptico como parte de su hábito común del paciente.

Los familiares deben de ser conscientes de las probables recaídas que puede llegar a tener, asimismo es necesario implementar medidas oportunas para el adecuado manejo y la adecuada calidad de vida que debe de llevar el enfermo.

Sin embargo, es importante conocer los factores desencadenantes que generan las crisis convulsivas y en dado caso de tener periodos de exacerbación será necesario volver a consultar al especialista para el nuevo abordaje y manejo. 

Finalmente, es importante destacar que todas las crisis convulsivas deben de ser abordadas por un especialista neurólogo que implemente el diagnóstico oportuno para evitar la evolución de la enfermedad. 

Con ayuda de los nuevos estudios de imagen y el tratamiento adecuado, la esperanza de vida del enfermo aumenta y la mayoría desempeña una calidad de vida adecuada a largo plazo.