¿Qué hacer si siento que se aproxima una convulsión?
Autor: Giovana Femat Roldán

Muchas personas con epilepsia experimentan lo que se conoce como un «aura» antes de que ocurra una convulsión. Un aura es una sensación extraña que actúa como una señal de advertencia de que una convulsión puede estar próxima. Aunque no todas las personas experimentan un aura, aquellas que lo hacen describen estas sensaciones de manera diferente. Algunas señales comunes de un aura pueden incluir:
- Sensación de déjà vu:
Un sentimiento inexplicable de que una situación actual ha ocurrido antes.
- Cambios en los sentidos:
Algunos pacientes reportan ver luces brillantes, experimentar un cambio en los colores o notar distorsiones visuales. También pueden experimentar sonidos extraños, olores inusuales o un sabor metálico en la boca.
- Sensación de hormigueo o adormecimiento:
Estas sensaciones pueden ocurrir en una parte específica del cuerpo.
- Sentimientos de ansiedad o miedo:
Algunas personas pueden experimentar un temor inexplicable o una sensación de angustia.
- Mareos o vértigo:
En algunos casos, los pacientes pueden sentirse mareados o como si el entorno se moviera a su alrededor.
Si bien estos signos pueden variar significativamente de una persona a otra, es crucial que los pacientes en una clínica de epilepsia se familiaricen con sus propios patrones y señales de advertencia. Saber cuándo una convulsión está a punto de ocurrir les permite tomar medidas para minimizar riesgos.
Pasos a seguir si sientes que una convulsión se aproxima
Una vez que se reconocen los signos previos a una convulsión, existen varias acciones que puedes tomar para protegerte y reducir la posibilidad de lesiones. A continuación, se describen algunas recomendaciones clave:
- Busca un lugar seguro:
Si estás en un entorno que no es seguro, trata de trasladarte a un lugar donde haya menos riesgo de lastimarte. Por ejemplo, si estás cerca de una escalera, es mejor sentarse en un área plana o tumbarse en el suelo para evitar caídas graves. Si estás al aire libre, busca un área sin tráfico o peligros cercanos.
- Siéntate o recuéstate:
Si sientes que una convulsión es inminente, es importante sentarte o tumbarte en un lugar seguro para evitar caídas. Colocarte en una posición cómoda en el suelo, con una almohada o algo suave bajo tu cabeza, puede prevenir golpes o lesiones durante el episodio.
- Aléjate de objetos peligrosos:
Si te encuentras en la cocina, en el baño o cerca de objetos afilados o pesados, trata de alejarte de estos elementos para reducir el riesgo de lesiones. Además, si llevas gafas o cualquier objeto que pueda dañarse o herirte, es recomendable quitárselos de manera segura.
- Informar a alguien cercano:
Si tienes la oportunidad y te encuentras en un lugar con otras personas, informa a alguien cercano que sientes que una convulsión está por ocurrir. Esto puede ayudarlos a estar preparados para brindarte asistencia si es necesario. Si llevas contigo un teléfono móvil, también puedes enviar un mensaje a un amigo o familiar para que esté alerta.
- Relájate y mantén la calma:
Aunque puede ser aterrador sentir que una convulsión está por comenzar, es importante tratar de mantener la calma. Recuerda que has pasado por esta situación antes y que has tomado medidas para estar seguro. Controlar tu respiración, cerrar los ojos y concentrarte en relajarte puede ayudar a reducir la ansiedad que a menudo acompaña a estos momentos.

¿Qué deben hacer los demás?
Si estás en compañía de alguien más cuando sientes que una convulsión se aproxima, es útil que esa persona esté informada sobre cómo actuar. Muchas veces, los seres queridos pueden sentirse inseguros o asustados ante la posibilidad de una convulsión, pero con la información adecuada, pueden desempeñar un papel crucial para mantenerte a salvo. Aquí te damos algunas pautas para compartir con tus amigos o familiares:
- Permitir que la convulsión siga su curso:
Una vez que comienza una convulsión, no es posible detenerla. Es importante que las personas a tu alrededor no traten de restringir tus movimientos, ya que esto podría causar lesiones.
- Proteger tu cabeza y cuerpo:
Colocar algo suave bajo tu cabeza y alejar cualquier objeto peligroso a tu alrededor es fundamental para prevenir lesiones durante una convulsión.
- Colocarte de lado:
Si es posible, las personas cercanas pueden ayudarte a girarte de lado para evitar que te atragantes con saliva o vómito.
- No introducir objetos en tu boca:
Existe un mito común de que se debe poner algo en la boca de una persona que está teniendo una convulsión para evitar que se «trague la lengua», pero esto es peligroso y puede causar daño.
- Saber cuándo llamar a emergencias:
Si la convulsión dura más de cinco minutos, si se produce una segunda convulsión sin que la persona recupere la conciencia o si la persona se lesiona gravemente, es necesario llamar a emergencias inmediatamente.
Tratamiento de la epilepsia en una clínica de epilepsia
El tratamiento de la epilepsia en una clínica especializada está diseñado para ofrecer un enfoque integral y personalizado, considerando las características individuales de cada paciente y la gravedad de su condición. Las clínicas de epilepsia, como la que el usuario atiende, brindan una atención multidisciplinaria que incluye neurología, neuropsicología, neurofisiología, y rehabilitación, entre otros.
Diagnóstico preciso
El primer paso es realizar un diagnóstico detallado para confirmar el tipo de epilepsia. Este diagnóstico puede incluir:
- Historia clínica completa: Se recogen detalles sobre los antecedentes médicos, el historial familiar y las características de las crisis.
- Electroencefalograma (EEG): Evalúa la actividad eléctrica del cerebro, buscando patrones que indiquen crisis epilépticas.
- Imágenes cerebrales: Técnicas como la resonancia magnética (RM) o la tomografía computarizada (TC) pueden identificar lesiones o anomalías cerebrales que podrían estar provocando las crisis.
Tratamiento farmacológico
El tratamiento con medicación antiepiléptica (MAE) es la piedra angular del manejo de la epilepsia. La elección del fármaco depende del tipo de epilepsia y las características individuales del paciente. El objetivo es encontrar un medicamento que controle las crisis con el menor número de efectos secundarios. Entre los medicamentos más comunes se encuentran:
- Fenitoína
- Valproato
- Lamotrigina
- Levetiracetam
- Carbamazepina
El monitoreo es clave, ya que se ajustan las dosis o se cambia de medicación según la respuesta del paciente y la aparición de posibles efectos secundarios.
Cirugía en epilepsia refractaria
En pacientes que no responden adecuadamente a la medicación (epilepsia refractaria), las clínicas de epilepsia también ofrecen opciones quirúrgicas. La cirugía puede ser curativa o paliativa y puede implicar la resección de la zona cerebral que está generando las crisis o la implantación de dispositivos como el neuroestimulador del nervio vago (VNS).
Terapias no farmacológicas
En algunos casos, la combinación de terapias no farmacológicas puede ser útil para mejorar el control de las crisis:
- Dieta cetogénica: Altamente efectiva en algunos casos, especialmente en niños, esta dieta baja en carbohidratos y alta en grasas induce un estado de cetosis que puede reducir la frecuencia de las crisis.
- Estimulación cerebral profunda (DBS): Este tratamiento implica la implantación de electrodos en áreas específicas del cerebro para reducir la actividad epiléptica.
- Estimulación magnética transcraneal repetitiva (rTMS): En las clínicas especializadas, este método no invasivo también se utiliza para modular la actividad cerebral en zonas específicas.
Atención neuropsicológica y rehabilitación
Dado que la epilepsia puede afectar el rendimiento cognitivo y el bienestar emocional de los pacientes, las clínicas de epilepsia suelen ofrecer:
- Evaluación neuropsicológica: Para identificar problemas de memoria, atención u otras funciones cognitivas afectadas por la epilepsia.
- Rehabilitación cognitiva: Diseñada para mejorar o compensar déficits cognitivos.
- Apoyo psicológico: Para manejar la ansiedad, la depresión y otros trastornos emocionales asociados a vivir con epilepsia.
Educación y apoyo al paciente y su familia
La epilepsia no solo afecta al paciente, sino también a su entorno familiar. Las clínicas ofrecen programas educativos para que tanto los pacientes como sus familiares aprendan a manejar la condición de forma segura. Esto incluye información sobre qué hacer durante una crisis, cuándo buscar ayuda médica y cómo reducir factores desencadenantes.
Enfoque multidisciplinario
Las clínicas de epilepsia trabajan con un equipo multidisciplinario que incluye neurólogos, neurocirujanos, neuropsicólogos, trabajadores sociales y terapeutas ocupacionales. Este equipo colabora para diseñar un plan de tratamiento que cubra todas las áreas de la vida del paciente, desde el manejo médico hasta la mejora de su calidad de vida.
El tratamiento de la epilepsia en una clínica especializada busca brindar no solo el control de las crisis, sino también un enfoque integral que promueva el bienestar físico, cognitivo y emocional del paciente.
