¿Qué hacer después de una convulsión?
Autor: Giovana Femat Roldán

Las convulsiones son episodios repentinos y descontrolados de actividad eléctrica en el cerebro, que pueden manifestarse de diversas maneras, desde una breve pérdida de atención hasta movimientos espasmódicos y pérdida de conciencia. Comprender qué es una crisis convulsiva, cómo puede presentarse y qué hacer en caso de una convulsión es crucial para brindar el apoyo adecuado y garantizar la seguridad de la persona afectada. Además, el seguimiento médico, especialmente por parte de un neurólogo, es fundamental para el manejo y prevención de futuras crisis.
¿Qué es una crisis convulsiva?
Una crisis convulsiva, o convulsión, es el resultado de una actividad eléctrica anormal en el cerebro. Esta actividad desorganizada afecta temporalmente la función cerebral, provocando diversos síntomas. Las convulsiones pueden ser de diferentes tipos cada una con características específicas, incluyendo:
- Convulsiones tónico-clónicas
- De ausencia
- Focales y otras
Las convulsiones tónico-clónicas, también conocidas como gran mal, son las más conocidas y suelen implicar pérdida de conciencia y movimientos espasmódicos en todo el cuerpo. Las convulsiones de ausencia, o pequeño mal, son más sutiles, con episodios breves de mirada fija y pérdida de respuesta.
Las convulsiones focales afectan solo una parte del cerebro, lo que resulta en síntomas que dependen de la región cerebral involucrada.
Las convulsiones pueden manifestarse de diversas maneras, dependiendo del tipo y la extensión de la actividad eléctrica anormal en el cerebro. Los síntomas pueden incluir:
- Movimientos espasmódicos:
Contracciones musculares involuntarias que pueden afectar todo el cuerpo o solo una parte.
- Pérdida de conciencia:
La persona puede desmayarse o no responder durante la convulsión.
- Cambios en el comportamiento:
La persona puede experimentar sensaciones extrañas, miedo repentino o comportamiento confuso.
- Alteraciones sensoriales:
La persona puede tener alucinaciones visuales, auditivas u olfativas.
- Automatismos:
Movimientos repetitivos e involuntarios, como parpadear, masticar o moverse de manera automática.
Es importante recordar que las convulsiones pueden variar significativamente de una persona a otra y que algunos individuos pueden experimentar síntomas prodrómicos, como aura, que les advierten de una convulsión inminente.
¿Qué hacer en caso de una convulsión?
Saber cómo actuar durante una convulsión puede marcar una gran diferencia en la seguridad y el bienestar de la persona afectada. Aquí hay una serie de pasos a seguir:
1. Mantén la calma:
Aunque puede ser una experiencia aterradora, mantener la calma es crucial para poder ayudar de manera efectiva.
2. Protege a la persona:
Retira cualquier objeto peligroso cercano que pueda causar lesiones. Si la persona está en el suelo, colócala en una posición segura, preferiblemente de lado, para ayudar a mantener despejadas las vías respiratorias.
3. No restrinjas los movimientos:
No trates de sujetar o restringir los movimientos de la persona, ya que esto puede causar lesiones adicionales.
4. No coloques objetos en la boca:
Contrariamente a la creencia popular, no se debe poner nada en la boca de la persona durante una convulsión, ya que esto puede causar asfixia o lesiones dentales.
5. Cronometra la convulsión:
Si es posible, cronometra la duración de la convulsión. Si dura más de cinco minutos, busca ayuda médica de inmediato.
6. Graba el evento:
De ser posible, trata de grabar a la persona que está teniendo la convulsión, esto con el fin de mostrárselo al médico y poder identificar de mejor manera el tipo de convulsión que tuvo.
7. Permanece con la persona:
Quédate con la persona hasta que recupere la conciencia y pueda comunicarse claramente. Puede estar desorientada o cansada después de una convulsión.
Si la crisis convulsiva tiene una duración corta, es posible que la valoración por un neurólogo sea de forma ambulatoria en la consulta. Si las crisis duran más de 5 minutos, son varias sin que recupere la conciencia entre una y otra, o son muchas, es necesario acudir inmediatamente al servicio de urgencias del hospital más temprano para una atención adecuada.

La importancia del seguimiento por un neurólogo
Después de una convulsión, es esencial buscar atención médica, especialmente si es la primera vez que ocurre. Un neurólogo puede realizar una evaluación exhaustiva para determinar la causa subyacente de la convulsión y desarrollar un plan de tratamiento adecuado.
El seguimiento con un neurólogo en una clínica de epilepsia es vital por varias razones:
Diagnóstico preciso: El neurólogo puede identificar el tipo de convulsión y cualquier condición neurológica subyacente, como epilepsia, que pueda estar causando las convulsiones.
- Tratamiento personalizado:
Basado en el diagnóstico, el neurólogo puede recomendar medicamentos anticonvulsivos u otras intervenciones para controlar y prevenir futuras convulsiones.
- Monitoreo continuo:
El seguimiento regular permite ajustar el tratamiento según sea necesario y monitorear cualquier efecto secundario de los medicamentos.
- Educación y apoyo:
El neurólogo puede proporcionar información valiosa sobre cómo manejar las convulsiones, qué desencadenantes evitar y cómo llevar una vida plena y segura.
Saber cómo actuar durante una convulsión y buscar el seguimiento adecuado con un neurólogo son pasos fundamentales para la seguridad y el bienestar de las personas que experimentan estas crisis. La comprensión y la preparación pueden marcar una gran diferencia en la vida de quienes viven con convulsiones.