Clinica de Epilepsia en Monterrey

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¿Crees que la epilepsia es una discapacidad?

La epilepsia es el tercer síndrome neurológico en frecuencia en personas mayores de 60 años, tras la enfermedad cerebrovascular y las demencias, que, como se expondrá más tarde, son a su vez causas importantes de crisis epilépticas.

Es un trastorno del sistema nervioso central (SNC) caracterizado por la repetición de dos o más crisis epilépticas en ausencia de una causa inmediata aguda identificable que la provoque. Así, una única crisis o crisis epilépticas recurrentes secundarias a factores corregibles o evitables no permiten, sin más, el diagnóstico de epilepsia. 

Crisis epiléptica:

Manifestación clínica, ya sea motora, sensitiva, sensorial, psíquica u otras, secundaria a una descarga anormal, sincronizada y excesiva de neuronas corticales; suele tratarse de episodios bruscos, breves, paroxísticos y autolimitados. 

Un síndrome epiléptico:

Es un conjunto de signos y síntomas que definen un tipo determinado de epilepsia. Conjunto de entidades que agrupan a pacientes con características clínicas, electroencefalográficas, etiológicas, fisiopatológicas y pronósticas comunes.

¿Cómo clasificamos las crisis epilépticas?

Una clasificación en función de las características clínicas y electroencefalográficas, distinguiendo, en cada grupo, síndromes idiopáticos, criptogénicos o sintomáticos. Clasificación desde el punto de vista clínico y electroencefalográfico (ILAE):

Crisis parciales o focales (CP):

Son aquellas en las que existe evidencia de inicio focal y la actividad epiléptica queda circunscrita a pequeñas áreas de la corteza cerebral. Su semiología dependerá de la funcionalidad de dicha área. En el EEG crítico se evidencia actividad focal.

  • Crisis parciales simples (CPS).

Cursan sin alteración del nivel de conciencia. Pueden ser motoras, sensitivas-sensoriales (parestesias, alteraciones visuales, del olfato o audición o del equilibrio.), autonómicas (enrojecimiento facial, sudoración, piloerección) o psíquicas (epigastralgia, miedo, sensación de despersonalización). Los síntomas a menudo indican la localización del área cortical donde se origina la descarga.

  • Crisis parciales complejas (CPC).

Cursan con alteración del nivel de conciencia. Pueden presentarse como alteración aislada o inicial del nivel de conciencia o comenzar como una crisis parcial simple que en su curso presenta una disminución del nivel de alerta; son frecuentes los automatismos o actos estereotipados involuntarios (chupeteo, movimientos de masticación o deglución, frotamiento de manos o actos más elaborados), y suele existir recuperación gradual, con cuadro confusional postcrítico.

  • Crisis parciales secundariamente generalizadas (CPSG).

Son crisis generalizadas que se originan a partir de una crisis parcial simple o compleja, al propagarse hasta afectar a ambos hemisferios; son generalmente del tipo tónicoclónicas y ocurren más frecuentemente en aquellas crisis con foco en lóbulo frontal.

Crisis generalizadas (CG):

Son episodios clínicos y electroencefalográficos bilaterales sin un comienzo focal detectable y con alteración de la conciencia desde su inicio. Traducen una descarga generalizada de neuronas de toda la corteza cerebral. Se dividen en:

  • Ausencias típicas.

Breves y repentinos episodios de pérdida de conciencia, con recuperación sin periodo postcrítico, típicos de la infancia y adolescencia.

  • Ausencias atípicas.

Se diferencian de las típicas por menor trastorno de nivel de conciencia, signos motores más evidentes y comienzo y final menos bruscos.

  • Crisis mioclónicas (CM).

Sacudidas musculares bruscas, breves y recurrentes; únicas en las que puede no existir pérdida de conocimiento.

  • Crisis clónicas.

Movimientos clónicos de las cuatro extremidades, frecuentemente asimétricos e irregulares.

  • Crisis tónicas.

Contracción de breve duración, típica de miembros superiores.

¿Cuáles son las causas etiológicas de las convulsiones?

Las crisis epilépticas son consecuencia de un desequilibrio entre los procesos de excitación e inhibición neuronal del SNC (exceso de excitación o un defecto de inhibición), que tiene como consecuencia una descarga neuronal anómala, siendo muchos los factores que pueden alterar dicho equilibrio.

Otras patologías se han asociado con epilepsia, pero esperan confirmación en estudios futuros:

  • Esclerosis múltiple
  • Hipertensión arterial
  • Hipertrofia del ventrículo izquierdo
  • Factores de riesgo para ictus embólico
  • Otras demencias no-Alzheimer, depresión, etc.                                              

En general, entre 30-50% de las crisis de novo en los ancianos se deben a enfermedad cerebral vascular; otro elevado porcentaje de casos, cercano al 50%, tiene una etiología desconocida, y en porcentajes menores están presentes factores toxicometabólicos, neoplasias y demencias.

Abordaje de la epilepsia

El diagnóstico de la epilepsia en el anciano suele ser complejo, debido a las peculiaridades clínicas que presenta, al amplio abanico de patologías con las que se debe hacer diagnóstico diferencial y a la menor sensibilidad de algunas pruebas diagnósticas.

Primer eslabón y parte fundamental. Buscamos responder a varias preguntas:

  • 1) ¿Ha tenido el paciente una crisis epiléptica? El diagnóstico diferencial incluye múltiples procesos, que se describen más adelante.
  • 2) ¿Tuvo un inicio focal?
  • 3) ¿Qué tipo de crisis ha sido?
  • 4) ¿Existe un estado postcrítico?
  • 5) ¿Se trata de una crisis aguda sintomática o puede ser la primera crisis de un trastorno epiléptico? ¿Cuál puede ser la etiología del proceso? Es importante obtener un relato detallado del episodio, se debe interrogar tanto al paciente como a los testigos.             

Debe realizarse una exploración física general y neurológica completa. Las crisis focales y la existencia de focalidad neurológica, postcrítica o no, obligan a descartar lesión estructural. Si hay fiebre, descartar infección del SNC.

Técnicas de imagen. Están indicadas en todo paciente adulto con primera crisis comicial. La RMN es la técnica de elección en esta patología , ya que se ha demostrado que es superior a TC (TAC craneal) en la detección de lesiones cerebrales asociadas a epilepsia (malformaciones vasculares, esclerosis del hipocampo, gliosis, tumores), aunque la TC es una alternativa útil en casos urgentes en que no es posible la realización de una RMN para poder descartar cuadro neuroquirúrgico, infección, infarto o hemorragia que requiera atención médica urgente, y en pacientes con marcapasos o clips no compatibles con RM.

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