Importancia del diagnóstico temprano de la epilepsia
Autor: Giovana Femat Roldán

El diagnóstico temprano de las crisis epilépticas ayuda a un adecuado control en el tratamiento antiepiléptico. Esto puede influir adecuadamente en las dosis y los efectos que se requieren en el sistema cognitivo y evita tener repercusiones negativas sobre el aprendizaje.
¿Qué son las crisis epilépticas?
Las crisis epilépticas se clasifican según su origen, la presencia/ausencia de síntomas motores y afectación o no del nivel de conciencia. El primer signo o síntoma de una crisis es el parámetro que marca la clasificación de esta. Según el origen:
- Crisis focales:
Se originan en redes limitadas a un hemisferio. El término “focal” sustituye al antiguo “parcial”.
- Crisis generalizadas:
Surgen e involucran rápidamente a redes distribuidas bilateralmente.
- Crisis de inicio desconocido:
Evidencia insuficiente para caracterizarlas como focales, generalizadas o ambas.
- Crisis focales con evolución a una crisis tónico-clónica bilateral (sustituye al término previo “crisis parcial con generalización secundaria”).
¿Qué es la epilepsia?
La epilepsia infantil es una enfermedad crónica fruto de la descarga eléctrica anormal de las neuronas en la corteza cerebral. En general, son de carácter benigno, transitorio y reversible. Un 70% de ellas, aproximadamente, se controlan o curan con fármacos.
La epilepsia es una enfermedad cerebral que se define por cualquiera de las siguientes circunstancias:
1. Al menos dos crisis no provocadas (o reflejas) con > 24 h de separación
2. Una crisis no provocada (o refleja) y una probabilidad de presentar nuevas crisis durante los 10 años siguientes similar al riesgo general de recurrencia (al menos el 60 %) tras la aparición de dos crisis no provocadas.
3. Diagnóstico de un síndrome de epilepsia

Síntomas de la epilepsia infantil
Las manifestaciones se relacionan con la función cerebral de la región donde se origina la crisis. Entre ellos son:
- Motores. Involucro de la musculatura en cualquier forma, un incremento (positivo) o disminución (negativo) en la contracción muscular para producir un movimiento.
- Automatismos. Actividad motora más o menos coordinada que ocurre generalmente cuando la cognición está deteriorada y en el cual el sujeto está después generalmente (pero no siempre) amnésico. Habitualmente se asemeja a un movimiento voluntario, los más frecuentes son: agresión, manuales, orofaciales.
- Sensoriales. Relacionados con sensaciones, por lo tanto, no son signos en este caso, sino sólo síntomas. Los que se reportan con mayor frecuencia son: síntomas auditivos, gustativos, olfatorios, somatosensoriales, vestibulares, visuales y dolor específicamente.
- Emocionales. Son crisis que se presentan como una emoción como un rasgo prominente inicial como miedo, alegría o euforia espontánea, risa, llanto, que se dan en ráfagas o brotes.
- Cognitivos. Los datos que con mayor frecuencia se reportan en este grupo son: acalculia, afasia, alteración en la atención, fenómenos de lo ya visto o de lo jamás visto, disfasia, ilusiones, alteración de la memoria, pensamiento forzado, respuesta alterada o alucinación.
¿Cómo se diagnostica la epilepsia infantil?
Después de la historia de los antecedentes del niño y de su desarrollo psicomotor, se procura describir con todo detalle la crisis:
- La edad de inicio
- Las circunstancias (la hora, la existencia o no de fiebre)
- El tipo de manifestaciones paroxísticas (por ejemplo, si se limita a un lado del cuerpo)
- La duración
- La frecuencia de repetición (si se diera)
- Si se puede, se pregunta al niño qué nota antes de la crisis.
También se realiza una exploración física completa del paciente, con una especial atención sobre la piel, el desarrollo psicomotor y el examen neurológico.
La prueba más útil para caracterizar la epilepsia es el electroencefalograma, que registra la actividad eléctrica generada por las neuronas de la corteza cerebral.
Si se consigue registrar el electroencefalograma durante una crisis, se tiene más información sobre el inicio y desarrollo del ataque, pero habitualmente no es posible.
El electroencefalograma (EEG) es una herramienta esencial para el diagnóstico de la epilepsia, ya que permite registrar la actividad eléctrica del cerebro a través de electrodos colocados en el cuero cabelludo. Estos electrodos detectan las señales eléctricas producidas por las neuronas, registrando patrones de ondas que se pueden analizar en busca de anomalías características de la epilepsia, como picos y ondas agudas que indican actividad epiléptica. Al observar estas descargas eléctricas anormales, un especialista puede identificar el tipo de epilepsia y determinar las áreas cerebrales implicadas, lo cual es crucial para establecer un tratamiento adecuado.
Otras pruebas necesarias, según los casos, incluyen una resonancia magnética nuclear cerebral, que suele realizarse con cortes y secuencias específicas para pacientes con epilepsia, analítica, estudios genéticos y evaluación psicopedagógica.
¿Cómo se trata la epilepsia?
La epilepsia es una de las enfermedades del sistema nervioso central en el niño con un tratamiento más efectivo:
- Aproximadamente en el 75% de los pacientes se controla con medicación.
- El 64% de niños que ha tenido epilepsia, estará en remisión en la edad adulta, y de ellos, solo un 16% permanecerá bajo tratamiento farmacológico.
- Un 5% de los pacientes en los que no se logra controlar la epilepsia con medicación pueden ser candidatos a cirugía de la epilepsia. Con esta técnica hasta un 75% de ellos puede quedar libre.
