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LGS: Escala de Gravedad de la Epilepsia de Liverpool

La Escala de Gravedad de la Epilepsia de Liverpool (LGS, por sus siglas en inglés Liverpool Seizure Severity Scale) es una herramienta clínica diseñada para evaluar la gravedad de las crisis epilépticas desde la perspectiva del paciente. Desarrollada inicialmente por el equipo del Dr. Baker en Liverpool, esta escala busca proporcionar una medida objetiva que pueda ser utilizada tanto en la práctica clínica como en investigaciones sobre epilepsia.

¿Cuáles son los componentes de medición de esta escala?

La Escala de Gravedad de la Epilepsia de Liverpool (LGS) incluye varios componentes diseñados para evaluar distintos aspectos de las crisis epilépticas, cada uno de los cuales refleja cómo el paciente experimenta y es afectado por estas crisis. A continuación, se detallan los principales componentes de medición de esta escala:

  • Intensidad de la Crisis:

Este componente evalúa la fuerza y severidad de las crisis según lo percibe el paciente. Se consideran factores como la violencia de los movimientos involuntarios, la intensidad de cualquier sensación anormal y la percepción general de la gravedad de la crisis.

  • Duración de las Crisis:

Se mide el tiempo que duran las crisis, desde el inicio hasta que el paciente regresa a su estado normal. Este componente es crucial para entender cómo las crisis impactan el funcionamiento diario del paciente.

  • Nivel de Conciencia:

Evalúa en qué medida el paciente permanece consciente y alerta durante la crisis. Esto incluye si el paciente puede responder a estímulos externos y si mantiene la capacidad de recordar el episodio después de que la crisis ha terminado.

  • Síntomas Físicos:

Se consideran los síntomas físicos que acompañan a la crisis, como caídas, sacudidas, rigidez muscular y otros movimientos involuntarios. También se evalúa la presencia de síntomas autonómicos como palpitaciones o sudoración.

  • Tiempo de Recuperación Post-Crisis:

Este componente mide el tiempo que tarda el paciente en recuperarse completamente después de una crisis. Esto puede incluir la duración del periodo postictal, durante el cual el paciente puede sentirse desorientado, fatigado o somnoliento.

  • Impacto Emocional y Social:

Se evalúa cómo las crisis afectan el estado emocional del paciente, su autoestima y su interacción social. Esto puede incluir el miedo a sufrir futuras crisis y el efecto de las crisis en las relaciones personales y actividades cotidianas.

Cada uno de estos componentes se califica basándose en las respuestas del paciente a preguntas específicas dentro de la escala. Las puntuaciones individuales de cada ítem se suman para obtener un puntaje total que refleja la gravedad global de las crisis epilépticas del paciente. Esta metodología detallada ayuda a los profesionales de la salud a obtener una visión completa y matizada de la experiencia del paciente con la epilepsia, facilitando así un manejo más personalizado y efectivo de la condición.

¿Cuáles son los síntomas de la epilepsia?

La epilepsia es un trastorno neurológico caracterizado por la predisposición a generar crisis epilépticas recurrentes, es decir, descargas eléctricas excesivas y repentinas en un grupo de células cerebrales. Los síntomas de la epilepsia pueden variar ampliamente, dependiendo del tipo de crisis y la parte del cerebro afectada. Aquí se describen los síntomas más comunes asociados con diferentes tipos de crisis epilépticas:

1. Crisis Focales (parciales)

Las crisis focales comienzan en una zona específica del cerebro y pueden ser de dos tipos:

  • Focales conscientes (sin pérdida de consciencia):
  • Alteraciones sensoriales como olores o sabores extraños, sensaciones de hormigueo, o destellos de luz.
  • Cambios emocionales repentinos, como miedo o alegría.
  • Movimientos involuntarios de una parte del cuerpo, como un brazo o una pierna, y fenómenos como la sensación de «hormigueo» o «electricidad».
  • Alteraciones auditivas o visuales.
  • Focales con alteración de la consciencia (antes conocidas como crisis parciales complejas):
  • Pérdida de la consciencia o disminución de la respuesta, pareciendo desorientado o distante.
  • Conductas automáticas como chasquidos de labios, frotarse las manos, caminar en círculos y realizar movimientos repetitivos que parecen intencionados pero son inconscientes.

2. Crisis Generalizadas

Las crisis generalizadas afectan a ambos lados del cerebro desde el inicio de la crisis:

  • Crisis de ausencia (petit mal):
  • Episodios breves de pérdida de consciencia, a menudo notados como mirada fija.
  • Interrupciones muy sutiles, como parpadeo o movimientos leves de la boca.
  • Crisis tónico-clónicas (gran mal):
  • Pérdida de la consciencia y caídas sin control.
  • Rigidez del cuerpo (fase tónica) seguida de sacudidas y convulsiones violentas (fase clónica).
  • Respiración irregular o pausada durante las convulsiones y posible mordedura de la lengua o mejilla.
  • Confusión y fatiga extrema después de la crisis (estado postictal).
  • Crisis atónicas:
  • Pérdida súbita del tono muscular que puede causar colapsos o caídas bruscas.
  • Crisis mioclónicas:
  • Sacudidas repentinas y breves de músculos o grupos de músculos.

3. Síntomas Emocionales y Psicológicos

  • Cambios en el estado de ánimo o en la cognición.
  • Sensaciones de ansiedad o depresión.
  • Dificultades con la memoria y la atención.

4. Estado Epiléptico

  • Crisis prolongadas o sucesión rápida de crisis sin recuperación completa entre ellas, lo cual es una emergencia médica.

Es importante señalar que la epilepsia puede ser muy diferente de una persona a otra, y los síntomas pueden variar en intensidad y frecuencia. La identificación temprana y el tratamiento adecuado son cruciales para manejar la epilepsia eficazmente y mejorar la calidad de vida de quienes la padecen.

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