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Episodios de confusión o desorientación sin motivo

Autor: Giovana Femat Roldán

Episodios de confusión o desorientación sin motivo

El síndrome confusional agudo (SCA) es uno de los trastornos cognitivos más importantes en el anciano, tanto por su prevalencia como por su pronóstico. Puede ser la forma clínica de presentación de patologías graves o aparecer en el curso de ellas, a veces asociado al tratamiento farmacológico utilizado.

¿A qué nos referimos con el Síndrome Confusional Agudo?

El SCA es un síndrome de causa orgánica, se caracteriza por una alteración del nivel de conciencia y de la atención, así como de diversas funciones cognitivas, como la memoria, orientación, pensamiento, lenguaje o percepción.  

Tiene un comienzo agudo y un curso fluctuante pudiendo durar varios días. Los pacientes con delírium tienen una alteración del nivel de atención, está disminuida su capacidad para centrar, mantener o dirigir la atención, además de la alteración de la percepción que puede hacer que el paciente malinterprete la realidad, tenga ilusiones o alucinaciones, pudiendo esto condicionar su comportamiento y expresar miedo o agresividad ante estímulos externos.  

El paciente suele comenzar con desorientación temporo-espacial, aumento o disminución de la actividad psicomotriz y con trastorno del ciclo vigilia-sueño. Fases de agitación psicomotriz y desorientación suelen alternar con fases de somnolencia diurna. Por tanto, el delírium suele desarrollarse durante la noche y en lugares con escaso estímulo ambiental y desconocido para el paciente.

¿Qué diferencias hay entre crisis de ausencia y el síndrome confusional agudo?

Las ausencias son un tipo de crisis epilépticas, en donde durante la crisis el paciente queda con la mirada perdida, a veces con elevación de los ojos y parpadeo; si el paciente está hablando, el lenguaje se lentifica o se interrumpe; si está andando se para o deambula torpemente; si come, detiene su mano en el camino hacia la boca y no responde cuando se le habla. El episodio termina en unos segundos de forma brusca, tal como había comenzado.

En un síndrome confusional agudo, son de tipo cognitivo y es causa de una patología a nivel de conciencia que se presenta en tres tipos clínicos:

1. Hiperactivo:

Se caracteriza por hiperactividad, agitación, agresividad, confusión, alucinaciones e ideación delirante. Se da en un 15-25%. Suele asociarse a abstinencia o intoxicación por tóxicos.

2. Hipoactivo:

Se da con más frecuencia en ancianos y se caracteriza por hipoactividad, enlentecimiento psicomotor, bradipsiquia, lenguaje lento, inexpresividad facial, letargia, actitud apática, inhibición. Se debe hacer diagnóstico diferencial con la demencia y la depresión.

3. Mixto

Abordaje diagnóstico en crisis de ausencia y síndrome confusional en una clínica de epilepsia

El diagnóstico de la epilepsia suele ser complejo, debido a las peculiaridades clínicas que presenta, al amplio abanico de patologías con las que se debe hacer diagnóstico diferencial y a la menor sensibilidad de algunas pruebas diagnósticas. El diagnóstico es básicamente clínico, al igual que en otros grupos de edad, ya que la exploración y las pruebas complementarias pueden ser normales.

En pacientes epilépticos conocidos, debe realizarse una nueva prueba de imagen si la clínica sugiere una nueva lesión neurológica o ante un status sin causa clara. En ocasiones, sobre todo en pacientes con epilepsias rebeldes al tratamiento médico, para localización de las crisis o en valoración preoperatoria, se realizan técnicas de imagen funcional, que permiten identificar alteraciones en el metabolismo y flujo sanguíneo cerebral, como PET y SPECT.           

En el síndrome confusional Agudo, debe considerarse una urgencia médica, por lo que el diagnóstico precoz del cuadro, de su etiología y de los factores de riesgo permiten prevenir sus consecuencias y complicaciones. El diagnóstico debe basarse en una historia clínica y anamnesis adecuadas, exhaustivas, una exploración correcta y metódica y la solicitud de una serie de pruebas complementarias que nos serán útiles para llegar a la causa que ha desencadenado el delírium.

El Electroencefalograma debe realizarse en todos los pacientes tan pronto como sea posible, ya que puede ayudarnos a establecer el diagnóstico de epilepsia, a clasificar el tipo de crisis o de un síndrome epiléptico particular y puede mostrar alteraciones sugerentes de lesión estructural subyacente.

Tratamiento para cada patología

El tratamiento debe ser rápido y sistemático. Se debe tratar la causa siempre que sea posible, además de la sintomatología del cuadro en sí.

El tratamiento incluye:

  • Asegurar la vía aérea
  • Mantenimiento de las constantes vitales
  • Canalizar una vía venosa
  • Suspender fármacos sospechosos de causar el cuadro clínico
  • Aporte nutritivo
  • Adecuado equilibrio hidroelectrolítico
  • Evitar lesiones (barras laterales).

La restricción física sólo se indicará cuando peligre la vida del paciente o suponga éste un peligro para familiares o personal sanitario o que impida el manejo terapéutico. Se tomarán medidas para evitar que el paciente se haga daño a sí mismo o a los demás.