Clinica de Epilepsia en Monterrey

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¿Qué es la epilepsia visceral?

La epilepsia visceral, también conocida como epilepsia abdominal, es una forma menos común de epilepsia que se caracteriza por la presencia de actividad epiléptica que afecta principalmente el tracto gastrointestinal. Aunque menos reconocida que otros tipos de epilepsia, la epilepsia visceral puede ser igualmente debilitante y muy frecuentemente difícil de diagnosticar.

Los síntomas de la epilepsia visceral pueden variar, pero generalmente incluyen:

  • Episodios de dolor abdominal intenso
  • Náuseas,
  • Vómitos
  • Otros síntomas gastrointestinales.

Estos síntomas pueden ser confundidos con problemas estomacales o intestinales comunes, lo que dificulta el diagnóstico preciso de la epilepsia visceral.

Durante un episodio de epilepsia visceral, el paciente puede experimentar una pérdida de conciencia temporal o presentar comportamientos automáticos, como masticar o tragar de forma repetitiva. Estos episodios pueden ser difíciles de distinguir de otras condiciones médicas, lo que puede llevar a retrasos en el diagnóstico y tratamiento adecuado.

Confusión con otros padecimientos

Uno de los mayores desafíos en el diagnóstico de la epilepsia visceral es la confusión con otros trastornos gastrointestinales. Los síntomas de la epilepsia abdominal pueden imitar a los de:

  • La enfermedad del intestino irritable
  • La enfermedad inflamatoria intestinal
  • La apendicitis
  • Diverticulitis
  • Otros trastornos abdominales.

Esto puede llevar a pruebas médicas innecesarias y tratamientos ineficaces si no se considera la posibilidad de epilepsia visceral.

¿Cómo se diagnostica la epilepsia visceral?

Se comienza con una exhaustiva historia clínica y evaluación de los síntomas del paciente, prestando especial atención a la frecuencia, duración y características de los episodios abdominales. Además, el neurólogo puede solicitar pruebas de laboratorio para descartar otras afecciones médicas y realizar pruebas de imagen, como una resonancia magnética para evaluar la actividad cerebral y descartar lesiones estructurales.

En algunos casos, se puede recurrir a pruebas de monitoreo con un electroencefalograma para registrar la actividad cerebral durante los episodios sintomáticos y ayudar a confirmar el diagnóstico de epilepsia visceral. Un enfoque integral y la colaboración entre médicos especializados en neurología y gastroenterología son fundamentales para un diagnóstico preciso y un manejo efectivo de esta condición.

Tratamiento de la epilepsia visceral

El tratamiento de la epilepsia visceral se basa en el control de las crisis epilépticas y el manejo de los síntomas gastrointestinales. Los medicamentos antiepilépticos pueden ser recetados para ayudar a prevenir los episodios de crisis epilépticas. Además, se pueden recomendar cambios en el estilo de vida y la dieta para reducir los desencadenantes de los episodios epilépticos.

La terapia cognitivo-conductual y otras formas de terapia pueden ser útiles para controlar el estrés y la ansiedad, que a menudo pueden desencadenar episodios de epilepsia visceral. Es importante trabajar en estrecha colaboración con un equipo médico especializado para desarrollar un plan de tratamiento integral que aborde tanto los aspectos neurológicos como gastrointestinales de la enfermedad.

En casos graves o resistentes al tratamiento, la cirugía puede ser una opción para aquellos que no responden adecuadamente a los medicamentos antiepilépticos. Sin embargo, la decisión de optar por la cirugía debe ser cuidadosamente considerada y discutida con un equipo médico experto.

¿cuáles son los síntomas de la epilepsia visceral?

Entre los síntomas más comunes de la epilepsia visceral, se encuentran sensaciones inusuales que pueden ser difíciles de describir, y que a menudo se originan en el área del abdomen o del pecho. Estas sensaciones pueden incluir:

  • Sensación de mariposeo o movimiento en el estómago:

Esto puede ser similar a la sensación de nerviosismo o ansiedad, pero ocurre sin una causa aparente y puede ser seguido por otros síntomas de una crisis epiléptica.

  • Náuseas o sensación de plenitud inusual:

Algunas personas experimentan una sensación intensa de náuseas o como si tuvieran el estómago lleno, lo que no está directamente relacionado con la ingesta de alimentos o problemas digestivos comunes.

  • Palpitaciones o ritmo cardíaco alterado:

Aunque menos común, las crisis epilépticas originadas en el lóbulo temporal pueden provocar sensaciones de palpitaciones o cambios en el ritmo cardíaco, sin que exista una condición cardíaca subyacente.

  • Experiencias sensoriales extrañas:

Las personas pueden experimentar olores, gustos o sensaciones táctiles inusuales que no tienen una fuente externa reconocible. Estas experiencias sensoriales pueden ser difíciles de explicar y a menudo son muy breves.

  • Alteraciones en la percepción:

En algunos casos, pueden presentarse alteraciones en la percepción del entorno, como sentir que todo a su alrededor es desconocido o extrañamente familiar (déjà vu), o tener percepciones alteradas del tamaño y la distancia de los objetos.

  • Síntomas psiquiátricos o emocionales:

Durante o después de una crisis, pueden aparecer síntomas como miedo, ansiedad, o incluso experiencias disociativas, donde la persona se siente desconectada de sí misma o de su entorno.

Es fundamental entender que la epilepsia visceral puede presentar desafíos diagnósticos debido a la variedad y naturaleza subjetiva de sus síntomas. El diagnóstico suele requerir una evaluación detallada, que incluye:

  • La historia clínica del paciente
  • La descripción de los episodios por parte del paciente o testigos
  • Realizar estudios especializados como el electroencefalograma (EEG) y la resonancia magnética (MRI) cerebral para localizar las áreas del cerebro involucradas en las crisis y determinar el tratamiento más adecuado.

¿Cuáles son las causas de la epilepsia visceral?

Las causas de la epilepsia visceral, particularmente aquella asociada con el lóbulo temporal, pueden ser variadas y en muchos casos son complejas y multifactoriales. La comprensión de estas causas es crucial para el desarrollo de estrategias terapéuticas efectivas y para proporcionar a las personas afectadas y sus familias una explicación clara de las posibles fuentes de sus síntomas. A continuación, se describen algunas de las causas más comúnmente reconocidas:

  • Lesiones cerebrales:

Las lesiones en el cerebro, ya sean por traumatismos craneoencefálicos, accidentes cerebrovasculares, tumores cerebrales o infecciones (como encefalitis o meningitis), pueden alterar la actividad eléctrica normal del cerebro y desencadenar crisis epilépticas. Estas lesiones pueden causar cicatrices en el tejido cerebral que actúan como un foco para la actividad epiléptica.

  • Anomalías del desarrollo cerebral:

Las malformaciones en el desarrollo del cerebro durante el embarazo pueden llevar a una organización anormal del tejido cerebral. Esta desorganización puede predisponer a la persona a tener epilepsia, incluyendo formas de epilepsia visceral. Estas condiciones pueden ser detectadas a veces mediante técnicas de imagen avanzadas.

  • Infecciones cerebrales:

Las infecciones del cerebro, como la meningitis (inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal) y la encefalitis (inflamación del cerebro), pueden causar daño cerebral y aumentar el riesgo de desarrollar epilepsia.

  • Condiciones genéticas o hereditarias:

Algunas formas de epilepsia tienen un componente genético, lo que significa que pueden ser más comunes en ciertas familias o ser directamente causadas por mutaciones genéticas específicas. Estas condiciones pueden afectar cómo las neuronas se comunican entre sí o cómo responden a ciertos estímulos, llevando a una mayor susceptibilidad a las crisis epilépticas.

  • Enfermedades neurodegenerativas:

Las enfermedades que causan la degeneración del tejido cerebral, como el Alzheimer, también pueden estar asociadas con un aumento del riesgo de epilepsia en las etapas tardías de la enfermedad.

  • Causas desconocidas:

En una proporción significativa de casos, la causa específica de la epilepsia no puede ser identificada. Estos casos son clasificados como epilepsia idiopática o criptogénica. A pesar de los avances en las técnicas de diagnóstico, para muchos pacientes la causa subyacente de su epilepsia sigue siendo un misterio.

La epilepsia visceral es una forma menos conocida pero significativa de epilepsia que afecta el tracto gastrointestinal. Debido a que los síntomas pueden imitar a otros trastornos abdominales, el diagnóstico preciso suele ser un desafío. Sin embargo, con un enfoque multidisciplinario que incluya medicamentos, terapias y, en algunos casos, cirugía, se puede lograr un manejo efectivo de la enfermedad y mejorar la calidad de vida de quienes la padecen.

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