Epilepsia: causas más comunes y factores de riesgo
Autor: Giovana Femat Roldán

La epilepsia es una de las enfermedades neurológicas crónicas más frecuentes en todo el mundo. Se estima que alrededor de 50 millones de personas viven con epilepsia, lo que representa no solo un reto médico, sino también un desafío social y emocional para quienes la padecen y sus familias. Desde una clínica especializada en epilepsia, uno de los aspectos más valiosos para el paciente es comprender con claridad cuáles son las causas más comunes de la epilepsia y cuáles son los factores de riesgo que aumentan la probabilidad de desarrollar esta condición.
Hablar de epilepsia es abrir una conversación honesta y basada en evidencia. Porque cuando se comprende el porqué de una enfermedad, se construye el primer puente hacia un tratamiento personalizado, más efectivo y más humano.
¿Qué es la epilepsia?
La epilepsia es un trastorno neurológico crónico caracterizado por la presencia de crisis epilépticas recurrentes. Estas crisis son episodios breves de actividad eléctrica anormal en el cerebro, que pueden provocar convulsiones, alteraciones sensoriales, pérdida de la conciencia o comportamientos inusuales, dependiendo del tipo de crisis y de la región cerebral afectada.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la epilepsia como una enfermedad cerebral que puede tener múltiples causas, y que requiere un diagnóstico certero y un tratamiento adecuado. Por eso, en una clínica de epilepsia, el primer paso siempre es realizar una evaluación neurológica exhaustiva, acompañada de estudios como el electroencefalograma (EEG) o la resonancia magnética cerebral (RMN).
Causas más comunes de la epilepsia
La epilepsia puede tener orígenes diversos. No siempre es posible identificar una causa precisa, pero las investigaciones científicas han permitido clasificar las causas en grandes categorías:
1. Causas estructurales
Se refieren a lesiones o alteraciones físicas en el cerebro que alteran su funcionamiento eléctrico normal. Entre las más comunes destacan:
- Traumatismos craneoencefálicos:
Golpes severos en la cabeza, accidentes de tráfico, caídas o lesiones deportivas.
- Accidente cerebrovascular (ACV):
Una interrupción en el flujo sanguíneo cerebral puede provocar daño cerebral y generar epilepsia, especialmente en personas mayores.
- Malformaciones corticales:
Alteraciones en el desarrollo cerebral durante la gestación o infancia, como la displasia cortical focal.
- Tumores cerebrales:
Algunos tipos de tumores pueden desencadenar crisis epilépticas, dependiendo de su ubicación.

2. Causas genéticas
Existen alguna causas genéticas, donde las crisis son consecuencia de alteraciones en genes relacionados con la función neuronal. Estas pueden heredarse o surgir de manera espontánea por una mutación. Ejemplos incluyen la epilepsia mioclónica juvenil o el síndrome de Dravet en niños.
3. Causas infecciosas
En algunos casos, las infecciones del sistema nervioso central pueden ser la causa de estos episodios:
- Neurocisticercosis:
Frecuente en América Latina, causada por la larva del parásito Taenia solium.
- Meningitis y encefalitis:
Infecciones bacterianas o virales que afectan el cerebro.
- VIH y otras infecciones oportunistas:
Pueden generar inflamación y daño cerebral.
4. Causas metabólicas e inmunológicas
Algunos trastornos metabólicos como hipoglucemia, encefalopatías metabólicas o enfermedades mitocondriales también pueden desencadenar epilepsia. Asimismo, las epilepsias autoinmunes —donde el sistema inmunológico ataca por error a las células cerebrales— son cada vez más reconocidas en la práctica clínica.
5. Epilepsia de causa desconocida
En aproximadamente un tercio de los casos, no es posible identificar una causa concreta, a pesar de estudios exhaustivos. A este tipo se le denomina epilepsia idiopática o epilepsia de causa desconocida. Aunque no se conozca la causa, el tratamiento sigue siendo efectivo en la mayoría de las personas.
Factores de riesgo asociados a la epilepsia
Conocer los factores de riesgo es importante tanto para la prevención como para un diagnóstico oportuno. Entre los principales factores de riesgo destacan:
- Edad:
La epilepsia puede aparecer a cualquier edad, pero es más frecuente en niños menores de 5 años y en adultos mayores de 60 años.
- Antecedentes familiares de epilepsia:
La predisposición genética aumenta el riesgo de desarrollar la enfermedad.
- Complicaciones durante el embarazo o parto:
La falta de oxígeno al cerebro (hipoxia perinatal), infecciones o lesiones neonatales incrementan el riesgo en la infancia.
- Traumatismos craneales:
Como se mencionó antes, los golpes en la cabeza son una causa importante, sobre todo si hay pérdida de conciencia prolongada.
- Enfermedades vasculares:
La hipertensión arterial, diabetes y colesterol alto, que aumentan el riesgo de ACV, también son factores indirectos de epilepsia.
- Consumo excesivo de alcohol o drogas:
El abuso de sustancias puede alterar la actividad cerebral y aumentar las crisis.
La importancia del diagnóstico y tratamiento especializado
En una clínica de epilepsia, el abordaje no solo busca controlar las crisis, sino mejorar la calidad de vida de cada persona. El diagnóstico temprano, la clasificación adecuada del tipo de epilepsia y la elección del tratamiento (farmacológico, quirúrgico o mediante neuroestimulación) son claves para lograr un buen control.
Además, contar con un equipo multidisciplinario —neurólogos, neuropsicólogos, especialistas en neuroimagen y terapeutas— permite diseñar un plan de tratamiento integral, adaptado a cada paciente.
Conclusión
Conocer las causas más comunes de la epilepsia y sus factores de riesgo asociados es un paso fundamental para comprender esta enfermedad neurológica de forma completa. Si tú o un ser querido han experimentado crisis convulsivas, es esencial acudir a una clínica especializada en epilepsia para recibir una evaluación precisa y un tratamiento adecuado.
Recordar que cada cerebro cuenta una historia diferente, y que con el acompañamiento adecuado es posible encontrar un camino hacia el bienestar.
