Clinica de Epilepsia en Monterrey

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¿Son peligrosas las convulsiones febriles?

Una crisis convulsiva es un evento súbito e involuntario en el que una persona experimenta contracciones musculares repetitivas y espasmos en todo el cuerpo o en una parte específica del mismo. Estas contracciones pueden ir acompañadas de movimientos incontrolados, pérdida de conciencia y cambios en la actividad cerebral.

Los tipos de crisis convulsivas, que se clasifican en dos categorías principales:

  • Crisis convulsivas parciales o focales:

Estas crisis afectan inicialmente solo a una parte del cerebro y, por lo tanto, a una parte específica del cuerpo. Dependiendo de la zona del cerebro involucrada, las personas pueden experimentar síntomas como movimientos involuntarios, sensaciones anormales, cambios en la percepción o la conciencia, y emociones intensas.

  • Crisis convulsivas generalizadas:

Estas crisis involucran a todo el cerebro desde el inicio, lo que resulta en pérdida de conciencia y movimientos corporales generalizados.

¿Qué son las Crisis Febriles?

Una crisis febril es un tipo específico de convulsión que ocurre en algunos niños debido a una fiebre alta, generalmente superior a los 38 grados Celsius. Estas convulsiones son más comunes en niños entre los 6 meses y los 5 años de edad, especialmente entre los 12 y los 18 meses. Es importante destacar que las crisis febriles son episodios aislados y no son indicativos de epilepsia.

Por lo general, las crisis febriles duran menos de 5 minutos, aunque pueden parecer más largas para los padres debido a la ansiedad y la preocupación. Durante una crisis febril, el niño puede experimentar:

  • Movimientos involuntarios de las extremidades
  • Convulsiones tónicas o clónicas (contracciones musculares repetitivas)
  • Pérdida de conciencia
  • Cambios en la respiración.

Después de una crisis febril, el niño puede estar somnoliento o confundido durante un corto período de tiempo. Es importante tranquilizar al niño y brindarle atención médica si es necesario.

Síntomas de la epilepsia

La epilepsia es un trastorno neurológico crónico que se caracteriza por la predisposición a tener convulsiones recurrentes y espontáneas. Estas convulsiones son el resultado de una actividad eléctrica anormal en el cerebro, que puede causar:

  • Cambios en la conciencia
  • Comportamientos inusuales
  • Sensaciones extrañas
  • Movimientos involuntarios. 

Los síntomas de la epilepsia pueden variar ampliamente dependiendo de la zona del cerebro afectada y la naturaleza de la actividad eléctrica anormal. Algunos de los síntomas más comunes de las convulsiones epilépticas incluyen:

Convulsiones tónico-clónicas (anteriormente llamadas «gran mal»):

Estas convulsiones son las más reconocidas y se caracterizan por:

  • Contracciones musculares intensas y generalizadas
  • Pérdida de conciencia
  • Movimientos rígidos seguidos de sacudidas
  • Convulsiones rítmicas

Convulsiones focales o parciales:

Estas convulsiones afectan solo una parte del cerebro y, por lo tanto, pueden causar síntomas específicos dependiendo de la zona afectada.

Convulsiones ausencia (anteriormente llamadas «pequeño mal»):

Estas convulsiones son más comunes en niños y se caracterizan por:

  • Una pérdida breve de conciencia
  • Mirada fija
  • Movimientos sutiles como parpadeo rápido
  • Movimientos repetitivos.

Convulsiones mioclónicas:

Estas convulsiones se manifiestan como sacudidas rápidas y repentinas en uno o más grupos musculares, a menudo causando movimientos bruscos o espasmos

Diagnóstico de epilepsias

El médico comienza recopilando información detallada sobre los antecedentes médicos del paciente, incluyendo antecedentes familiares de epilepsia u otros trastornos neurológicos.

  • El Examen neurológico:

Se realiza un examen físico y neurológico completo para evaluar la función cerebral.

  • Análisis de pruebas:

El médico puede solicitar pruebas específicas para confirmar el diagnóstico 

  • Electroencefalograma (EEG):

Es una prueba que registra la actividad eléctrica del cerebro a través de electrodos colocados en el cuero cabelludo. 

  • Resonancia Magnética (RM) cerebral:

Se utiliza para detectar posibles lesiones, anomalías estructurales, tumores u otros problemas en el cerebro.

  • Análisis de sangre y pruebas metabólicas:

Se pueden realizar análisis de sangre para evaluar los niveles de glucosa, electrólitos, hormonas y otras sustancias que pueden estar relacionadas con las convulsiones.

  • Video-EEG:

Esta prueba combina un EEG con la grabación de video durante un período prolongado.

  • Tomografía computarizada (TC) cerebral:

Se utiliza en algunos casos para obtener imágenes detalladas del cerebro y detectar posibles lesiones o anomalías

Tratamiento de la epilepsia

El tratamiento de la epilepsia se basa en varios factores, como el tipo de convulsiones, la frecuencia y gravedad de las mismas, la edad del paciente, la presencia de otras condiciones médicas y la respuesta individual al tratamiento.

  • Medicamentos antiepilépticos (AED):

Son el tratamiento principal para la mayoría de las personas con epilepsia. Estos medicamentos están diseñados para controlar la actividad eléctrica anormal en el cerebro y prevenir la aparición de convulsiones. El médico seleccionará el AED más adecuado según el tipo de epilepsia y las necesidades específicas del paciente. Es importante seguir el plan de tratamiento de manera constante y tomar los medicamentos según lo recetado para mantener la efectividad del tratamiento.

  • Terapias complementarias:

Algunas personas pueden encontrar beneficios adicionales en terapias complementarias como la terapia ocupacional, la terapia del habla, la terapia cognitivo-conductual, la acupuntura o la terapia con musicoterapia para ayudar a controlar el estrés y mejorar la calidad de vida.

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