¿Son peligrosas las convulsiones febriles?
Autor: Giovana Femat Roldán

Una crisis convulsiva es un evento súbito e involuntario en el que una persona experimenta contracciones musculares repetitivas y espasmos en todo el cuerpo o en una parte específica del mismo. Estas contracciones pueden ir acompañadas de movimientos incontrolados, pérdida de conciencia y cambios en la actividad cerebral.
Los tipos de crisis convulsivas, que se clasifican en dos categorías principales:
- Crisis convulsivas parciales o focales:
Estas crisis afectan inicialmente solo a una parte del cerebro y, por lo tanto, a una parte específica del cuerpo. Dependiendo de la zona del cerebro involucrada, las personas pueden experimentar síntomas como movimientos involuntarios, sensaciones anormales, cambios en la percepción o la conciencia, y emociones intensas.
- Crisis convulsivas generalizadas:
Estas crisis involucran a todo el cerebro desde el inicio, lo que resulta en pérdida de conciencia y movimientos corporales generalizados.
¿Qué son las Crisis Febriles?
Una crisis febril es un tipo específico de convulsión que ocurre en algunos niños debido a una fiebre alta, generalmente superior a los 38 grados Celsius. Estas convulsiones son más comunes en niños entre los 6 meses y los 5 años de edad, especialmente entre los 12 y los 18 meses. Es importante destacar que las crisis febriles son episodios aislados y no son indicativos de epilepsia.
Por lo general, las crisis febriles duran menos de 5 minutos, aunque pueden parecer más largas para los padres debido a la ansiedad y la preocupación. Durante una crisis febril, el niño puede experimentar:
- Movimientos involuntarios de las extremidades
- Convulsiones tónicas o clónicas (contracciones musculares repetitivas)
- Pérdida de conciencia
- Cambios en la respiración.
Después de una crisis febril, el niño puede estar somnoliento o confundido durante un corto período de tiempo. Es importante tranquilizar al niño y brindarle atención médica si es necesario.

Síntomas de la epilepsia
La epilepsia es un trastorno neurológico crónico que se caracteriza por la predisposición a tener convulsiones recurrentes y espontáneas. Estas convulsiones son el resultado de una actividad eléctrica anormal en el cerebro, que puede causar:
- Cambios en la conciencia
- Comportamientos inusuales
- Sensaciones extrañas
- Movimientos involuntarios.
Los síntomas de la epilepsia pueden variar ampliamente dependiendo de la zona del cerebro afectada y la naturaleza de la actividad eléctrica anormal. Algunos de los síntomas más comunes de las convulsiones epilépticas incluyen:
Convulsiones tónico-clónicas (anteriormente llamadas «gran mal»):
Estas convulsiones son las más reconocidas y se caracterizan por:
- Contracciones musculares intensas y generalizadas
- Pérdida de conciencia
- Movimientos rígidos seguidos de sacudidas
- Convulsiones rítmicas
Convulsiones focales o parciales:
Estas convulsiones afectan solo una parte del cerebro y, por lo tanto, pueden causar síntomas específicos dependiendo de la zona afectada.
Convulsiones ausencia (anteriormente llamadas «pequeño mal»):
Estas convulsiones son más comunes en niños y se caracterizan por:
- Una pérdida breve de conciencia
- Mirada fija
- Movimientos sutiles como parpadeo rápido
- Movimientos repetitivos.
Convulsiones mioclónicas:
Estas convulsiones se manifiestan como sacudidas rápidas y repentinas en uno o más grupos musculares, a menudo causando movimientos bruscos o espasmos
Diagnóstico de epilepsias
El médico comienza recopilando información detallada sobre los antecedentes médicos del paciente, incluyendo antecedentes familiares de epilepsia u otros trastornos neurológicos.
- El Examen neurológico:
Se realiza un examen físico y neurológico completo para evaluar la función cerebral.
- Análisis de pruebas:
El médico puede solicitar pruebas específicas para confirmar el diagnóstico
- Electroencefalograma (EEG):
Es una prueba que registra la actividad eléctrica del cerebro a través de electrodos colocados en el cuero cabelludo.
- Resonancia Magnética (RM) cerebral:
Se utiliza para detectar posibles lesiones, anomalías estructurales, tumores u otros problemas en el cerebro.
- Análisis de sangre y pruebas metabólicas:
Se pueden realizar análisis de sangre para evaluar los niveles de glucosa, electrólitos, hormonas y otras sustancias que pueden estar relacionadas con las convulsiones.
- Video-EEG:
Esta prueba combina un EEG con la grabación de video durante un período prolongado.
- Tomografía computarizada (TC) cerebral:
Se utiliza en algunos casos para obtener imágenes detalladas del cerebro y detectar posibles lesiones o anomalías
Tratamiento de la epilepsia
El tratamiento de la epilepsia se basa en varios factores, como el tipo de convulsiones, la frecuencia y gravedad de las mismas, la edad del paciente, la presencia de otras condiciones médicas y la respuesta individual al tratamiento.
- Medicamentos antiepilépticos (AED):
Son el tratamiento principal para la mayoría de las personas con epilepsia. Estos medicamentos están diseñados para controlar la actividad eléctrica anormal en el cerebro y prevenir la aparición de convulsiones. El médico seleccionará el AED más adecuado según el tipo de epilepsia y las necesidades específicas del paciente. Es importante seguir el plan de tratamiento de manera constante y tomar los medicamentos según lo recetado para mantener la efectividad del tratamiento.
- Terapias complementarias:
Algunas personas pueden encontrar beneficios adicionales en terapias complementarias como la terapia ocupacional, la terapia del habla, la terapia cognitivo-conductual, la acupuntura o la terapia con musicoterapia para ayudar a controlar el estrés y mejorar la calidad de vida.
