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¿Cómo se llama la epilepsia sin convulsiones?

Autor: Giovana Femat Roldán

¿Cómo se llama la epilepsia sin convulsiones?

El estado epiléptico no convulsivo es una condición médica donde se asocia actividad epiléptica ictal prolongada, con síntomas clínicos no convulsivos y que responde a anticonvulsivantes.

El estado epiléptico (EE) es una emergencia médica que pone en riesgo vital a la persona, requiriendo un rápido reconocimiento y un tratamiento precoz. Es una condición patológica caracterizada por:

  • Crisis epilépticas recurrentes sin recuperación completa entre ellas
  • Actividad ictal continua eléctrica
  • Clínica por 30 minutos o más
  • Con o sin alteración de conciencia.

Sistema de clasificación para causas de estado epiléptico

1.  Crisis febriles prolongadas:

Estatus Epileptico en un niño previamente sano neurológicamente, entre 6 meses a 5 años durante cuadro febril (temperatura >38°C) y en la ausencia de infección del sistema nervioso central (SNC).

2.  Sintomático agudo:

Estatus Epiléptico en un niño previamente sano neurológicamente, cursando con una enfermedad aguda o un insulto al SNC, incluyendo:

  • Meningitis
  • Encefalitis
  • Alteraciones metabólicas
  • Sepsis
  • Hipoxia
  • Trauma
  • Accidente vascular cerebral
  • Intoxicación
  • Efectos relacionados a drogas.

3.  Sintomático remoto:

Estatus Epiléptico ocurre sin una provocación aguda en un niño con historia previa de alteración del SNC o encefalopatía crónica. Por ejemplo:

  • Malformación de SNC
  • Lesión traumática cerebral previa
  • Alteración cromosómica.

4.  Sintomático remoto con cuadro agudo asociado:

Estatus Epiléptico secundaria a un insulto neurológico agudo o enfermedad febril, en un niño portador de anormalidad neurológica previa, incluyendo Epilepsia. Esta categoría incluye desde niños con parálisis cerebral cursando con un cuadro febril o niños con válvula derivativa ventrículo peritoneal obstruida.

5.  Epilepsia idiopática relacionada:

Estatus Epiléptico que no es sintomático y que ocurre en niños con historia previa de Epilepsia idiopática o cuando es la segunda crisis convulsiva no provocada que lleva al diagnóstico de Epilepsia idiopática.

6.  Epilepsia criptogénica relacionada:

Estatus Epiléptico que no es sintomático y que ocurre en niños con historia previa de Epilepsia criptogénica o cuando es la segunda crisis convulsiva no provocada que lleva al diagnóstico de Epilepsia criptogénica.

7.  Estado Epiléptico No convulsivo:

Se define como una condición epiléptica, de una duración superior a 30 minutos, en el cual existe actividad epileptiforme continua o recurrente en el electroencefalograma, responsable de la clínica variable;

  • Alteración del estado mental
  • Alteración del comportamiento
  • Afectividad
  • Percepción sensorial o conciencia
  • Sin actividad convulsiva.

¿Cómo se realiza el diagnóstico un estado epiléptico no convulsivo?

Es una entidad infradiagnosticada, porque no se reconoce el cuadro clínico y es difícil realizar el electroencefalograma. Se presenta por una gran variedad de clínica; desde pacientes con una discreta alteración del estado de consciencia y ambulantes, hasta pacientes en estado de coma.

Existen múltiples situaciones clínicas que se presentan con similares características:

  • Encefalopatías metabólicas
  • Amnesia postraumática
  • Postcrítico prolongado
  • Trastorno psiquiátrico
  • Drogas o intoxicaciones
  • Amnesia global transitoria
  • Accidentes isquémico transitorio

Ni en criterios electroencefalográficos, pues no existen patrones electroencefalográficos patognomónicos de esta entidad.

Pruebas complementarias:

Para valorar los factores precipitantes se recomienda de forma inicial realizar:

  • Glucemia.
  • Hemograma.
  • Test de función hepática y renal, electrólitos, calcio, magnesio.
  • Gasometría.
  • Amonio.
  • Niveles de anticomiciales.
  • Tóxicos en caso de sospecha.

Considerar punción lumbar para obtener muestras para tinción de Gram, PCR y cultivo de LCR si sospecha de infección, y en casos de sospecha de hemorragia o no recuperación del nivel de consciencia.

Clasificación del estado epiléptico no convulsivo

Existen diferentes clasificaciones, pero su sencillez práctica la más extendida es aquella que los clasifica según la gravedad en la afectación del nivel de conciencia:

a) Pacientes ambulatorios no críticos:

Que se pueden presentar con una apariencia normal, ligera bradipsiquia, hasta estuporosos. Se incluiría el estatus epiléptico de ausencia típico o atípico, de novo de presentación tardía.

b) Paciente crítico-comatoso:

Paciente con criterios de SENC diagnosticados en la UCI, con o sin severo o profundo deterioro de conciencia

Causas que lo generan

Las etiologías del estado epiléptico no convulsivo se clasificaron en sintomática aguda, sintomática remota e idiopática-desconocida.

Las etiologías sintomáticas agudas del estado epiléptico no convulsivo fueron definidas en asociación temporal (7 días) con una causa subyacente. El estado epiléptico no convulsivo sin etiología aguda o causa remota sintomática se clasificaron como de etiología desconocida.

Tratamiento que se emplea en estado epiléptico no convulsivo

Tratamiento Farmacológico

El tratamiento del EENC suele comenzar con la administración de medicamentos antiepilépticos (MAEs). El objetivo es detener la actividad epiléptica lo antes posible. Los pasos típicos incluyen:

  • Benzodiacepinas:

Son los fármacos de primera línea para tratar el EENC. Se pueden administrar:

Lorazepam: Intravenoso (IV) es preferido debido a su eficacia y duración de acción.

Diazepam: IV o rectal.

Midazolam: Puede administrarse por vía intramuscular, intravenosa o intranasal.

  • Antiepilépticos de Segunda Línea:

Si las benzodiacepinas no controlan el EENC, se introducen otros MAEs como:

Fenitoína o Fosphenytoína: IV, utilizadas por su rápida acción y eficacia.

Ácido Valproico: IV, útil especialmente en pacientes que no responden bien a la fenitoína.

Levetiracetam: IV, se ha vuelto popular por su perfil de seguridad favorable y fácil administración.

Lacosamida: IV, es una opción adicional para el tratamiento del EENC.

  • Antiepilépticos de Tercera Línea:

En casos refractarios, se pueden considerar opciones como:

Propofol: Utilizado en unidades de cuidados intensivos (UCI) debido a su capacidad para inducir un estado de coma terapéutico controlado.

Barbitúricos: Como el pentobarbital, también pueden ser utilizados en la UCI.

Midazolam en Infusión Continua: En casos donde las convulsiones persisten, se puede usar una infusión continua de midazolam.

Tratamiento de Soporte y Manejo de Causas Subyacentes

Es fundamental abordar cualquier factor precipitante o causa subyacente del EENC:

  1. Corrección de Desequilibrios Metabólicos: Hipoglucemia, desequilibrios electrolíticos, y alteraciones metabólicas deben ser corregidos rápidamente.
  2. Tratamiento de Infecciones: Si una infección es la causa subyacente, se debe iniciar el tratamiento antibiótico o antiviral adecuado.
  3. Manejo de Condiciones Sistémicas: Condiciones como insuficiencia renal o hepática deben ser tratadas simultáneamente.

Cuidados Intensivos

Los pacientes con EENC frecuentemente requieren ingreso en una unidad de cuidados intensivos (UCI) para:

  • Monitoreo Continuo:

Tanto del EEG como de signos vitales y estado neurológico.

  • Soporte Ventilatorio:

En casos donde los medicamentos utilizados para controlar el EENC deprimen la respiración.

  • Manejo de Efectos Secundarios:

Vigilancia de posibles efectos adversos de los medicamentos utilizados.

Pronóstico y Seguimiento

El pronóstico del EENC depende de la rapidez con la que se inicie el tratamiento y de la identificación y manejo efectivo de la causa subyacente. Un seguimiento a largo plazo es esencial para prevenir recurrencias y manejar cualquier complicación derivada del episodio agudo.

Es fundamental la colaboración multidisciplinaria en el manejo del EENC, incluyendo neurólogos, intensivistas, y especialistas en enfermedades infecciosas o medicina interna según sea necesario. Este enfoque integral asegura la mejor atención posible para el paciente, minimizando el riesgo de daño neurológico y mejorando las perspectivas de recuperación.