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Cómo la rutina de sueño afecta a las crisis epilépticas

Autor: Giovana Femat Roldán

Cómo la rutina de sueño afecta a las crisis epilépticas

La relación entre epilepsia y sueño se conoce desde hace más de un siglo. Al final del siglo XIX se observó una relación entre la aparición de las crisis epilépticas y el ciclo vigilia-sueño.

La privación total de sueño (más de 24 horas seguidas sin dormir) es reconocida como factor activador de las crisis por el 18 al 24% de pacientes adultos con epilepsia. También la privación parcial de sueño actúa como activador de las crisis. Así en un estudio sobre el efecto de la reducción del periodo normal de sueño al menos 1,5 horas de la media de sueño, demostró que una pérdida moderada de sueño puede precipitar crisis.

¿Qué impacto tiene la “privación” del sueño en la epilepsia?

En algunos trabajos se estima que la privación es un factor precipitante de crisis en un 28% de los pacientes con epilepsia generalizada idiopática y en un 27% de los pacientes con epilepsia del lóbulo temporal.

La aparición de las crisis puede deberse a una relación con el equilibrio y la distribución porcentual de las fases, que expresan una disminución de la cantidad de sueño, con aumento de la latencia de inicio y del número de despertares, una inestabilidad con incremento del número de cambios de fase y un predominio de fases de sueño superficial. Un fenómeno muy relevante es la reducción del sueño REM de hasta un 50% .

Síndromes epilépticos relacionados con el sueño

Las epilepsias puras del sueño son infrecuentes, pero hay determinados síndromes epilépticos cuyas anomalías paroxísticas ocurren predominantemente durante el sueño y son claramente influidas por éste. Fundamentalmente, se trata de epilepsias parciales, tanto idiopáticas como sintomáticas o criptogénicas, y de epilepsias indeterminadas en cuanto a su carácter parcial o generalizado.

  • Epilepsias parciales idópaticas:

Es el síndrome epiléptico más frecuente de la infancia y puede considerarse una epilepsia ligada al sueño dado que el 75% de los casos presentan crisis exclusivamente nocturnas y ocurren durante el sueño NREM, sobre todo en el primer ciclo de la noche. A diferencia de las crisis diurnas, que suelen limitarse a un lado del cuerpo, en las crisis nocturnas es habitual la generalización secundaria.

  • Epilepsias parciales sintomáticas o criptogénicas esporádicas:

Algunas de las formas de epilepsia del lóbulo frontal sintomáticas y criptogénicas esporádicas son puramente nocturnas y se manifiestan por 3 tipos de ataques: episodios breves, súbitos y recurrentes de conducta motriz paroxística, episodios de distonía paroxística nocturna y ataques motores.

  • Epilepsias indeterminadas (parciales/generalizadas):

En estos síndromes la activación durante el sueño NREM es tan intensa que la actividad eléctrica propia de este sueño llega a sustituirse en su casi totalidad por actividad epileptiforme en forma de punta-onda continua bilateral.

Factores importantes que desencadenan la actividad epiléptica en pacientes

La presencia de insomnio en los pacientes epilépticos es mucho menos frecuente que la hipersomnolencia y puede estar favorecida por los siguientes factores:

·   Frecuentes alertamientos producidos por crisis nocturnas o por descargas epileptiformes intercríticas.

·   Retirada de fármacos anticomiciales o, al contrario, por influencia de algunos fármacos anticomiciales como el felbamato76,77 o la lamotrigina78.

·   Trastornos del humor o por ansiedad.

· Higiene inadecuada del sueño o presencia de trastornos, como el síndrome de piernas inquietas o el de movimientos periódicos de extremidades.

Medicación anticomicial en la organización del sueño

Respecto de los fármacos clásicos, que en general actúan sobre los canales de sodio y calcio dependientes del voltaje, hay constancia de que los barbitúricos, las benzodiacepinas y la fenitoína favorecen el inicio y el mantenimiento del sueño, pero a costa de incrementar el sueño NREM en sus fases I y II. 

La carbamazepina y el valproato tendrían poca influencia y estabilizarán el sueño, pero con la duda de la acción mediadora del control de las crisis.

Pronóstico de pacientes con epilepsia en trastornos de sueño

Los trastornos del sueño son relativamente frecuentes y su detección y tratamiento en pacientes con epilepsia pueden ser importantes para un correcto manejo de esa epilepsia. En niños, la fragmentación del sueño y la somnolencia se relacionan con un peor funcionamiento cognitivo, sobre todo en casos de ataques frecuentes.     

En general, podemos considerar una interacción entre ambos procesos: por un lado, la epilepsia y su tratamiento con fármacos pueden tener un impacto negativo en el sueño y producir somnolencia o insomnio, y también influir negativamente en algunos síndromes como el de la apnea del sueño; en sentido contrario, el tratamiento de los trastornos del sueño presentes en el paciente epiléptico puede ayudar a mejorar el control de las crisis y el grado de alerta diurna.

  • Diagnóstico temprano y preciso:

Identificar tanto el tipo de epilepsia como la presencia de trastornos del sueño es crucial para un tratamiento eficaz.

Estudios como la polisomnografía y el electroencefalograma (EEG) pueden ser herramientas clave para el diagnóstico.

  • Control adecuado de las crisis:

El tratamiento antiepiléptico bien ajustado mejora tanto la epilepsia como los trastornos del sueño asociados.

El manejo exitoso de las crisis epilépticas reduce las interrupciones del sueño y mejora el descanso nocturno.

  • Tratamiento de los trastornos del sueño:

Abordar trastornos como la apnea obstructiva del sueño, el síndrome de piernas inquietas o el insomnio mediante terapias específicas (uso de CPAP, higiene del sueño, terapia cognitivo-conductual, etc.) contribuye a reducir la frecuencia de las crisis epilépticas.

En casos de apnea obstructiva del sueño, el tratamiento puede disminuir la hiperexcitabilidad neuronal asociada, mejorando el control epiléptico.

  • Enfoque integral:

Incorporar hábitos de sueño saludables, evitar la privación de sueño y controlar los factores de estrés son estrategias esenciales.

Los cambios en el estilo de vida, como mantener horarios regulares para dormir, evitar la cafeína y la luz azul antes de acostarse, y reducir el estrés, son importantes para mejorar tanto las crisis epilépticas como la calidad del sueño.

  • Atención multidisciplinaria:

Un equipo formado por neurólogos especializados en epilepsia, especialistas en trastornos del sueño y psicólogos puede ofrecer un abordaje más completo y efectivo.

Este enfoque integral puede reducir el riesgo de complicaciones y mejorar la calidad de vida.

Perspectivas a largo plazo

Si se trata de manera adecuada, muchas personas con epilepsia y trastornos del sueño pueden experimentar una mejora significativa en la frecuencia y gravedad de las crisis epilépticas, así como en la calidad del sueño. Esto no solo contribuye a un mejor control de la epilepsia, sino también a un bienestar físico, mental y emocional. Sin embargo, es fundamental un seguimiento médico regular y el ajuste constante del tratamiento según las necesidades individuales del paciente.