Clinica de Epilepsia en Monterrey

Asesoría especializada. Acompañamiento constante. Instalaciones adecuadas.

¿Cuál es la clasificación de las convulsiones?

Chica que ha sufrido un episodio epileptico

Las convulsiones se clasifican en varios tipos, principalmente según su origen y características. Aquí hay una descripción de las clasificaciones más comunes:

  • Convulsiones parciales o focales:

Estas convulsiones comienzan en una parte específica del cerebro y pueden afectar solo un área del cuerpo o extenderse a otras partes. Pueden presentarse con o sin pérdida de conciencia.

  • Convulsiones generalizadas:

En este tipo, la actividad eléctrica anormal comienza en ambos hemisferios cerebrales simultáneamente. Se subdividen en:Convulsiones tónico-clónicas generalizadas: También conocidas como convulsiones gran mal, son las más reconocibles. Incluyen rigidez (fase tónica) seguida de movimientos rítmicos (fase clónica) y a menudo van acompañadas de pérdida de conciencia.

  • Convulsiones ausentes:

Anteriormente conocidas como «petit mal», son breves y pueden pasar desapercibidas. La persona parece desconectada brevemente, con un retorno repentino a la actividad normal.

  • Convulsiones mioclónicas:

Se caracterizan por sacudidas musculares repentinas y breves.

  • Convulsiones atónicas:

Implican una pérdida repentina y breve del tono muscular, lo que puede provocar que la persona se desplome.

  • Convulsiones tónicas:

Se caracterizan por rigidez muscular sostenida.

  • Convulsiones no clasificadas:

Algunas convulsiones pueden no encajar claramente en ninguna de las categorías anteriores y se consideran convulsiones no clasificadas.

Es importante señalar que dentro de cada tipo de convulsión, hay una amplia variedad de presentaciones clínicas y síntomas. La clasificación ayuda a los médicos a determinar el tipo de convulsión que está experimentando un paciente y a guiar el tratamiento adecuado. Siempre es fundamental que cualquier persona que experimente convulsiones busque atención médica para un diagnóstico y manejo adecuados.

¿Qué causa una convulsión?

Las convulsiones pueden ser desencadenadas por una variedad de causas, y es importante comprender que pueden ser un síntoma de un trastorno subyacente más grave. Algunas de las causas comunes incluyen:

  • Epilepsia:

Es una de las causas más frecuentes de convulsiones recurrentes. La epilepsia es un trastorno del sistema nervioso central en el que la actividad eléctrica en el cerebro se vuelve anormal, lo que provoca convulsiones y otros síntomas.

  • Lesiones cerebrales:

Traumatismos craneales, como los causados por accidentes automovilísticos, caídas o lesiones deportivas, pueden desencadenar convulsiones. Las lesiones cerebrales pueden afectar la actividad eléctrica normal del cerebro.

  • Fiebre:

Las convulsiones febriles son convulsiones que pueden ocurrir en niños pequeños cuando tienen fiebre alta. Aunque a menudo son benignas, pueden ser alarmantes y requieren evaluación médica.

  • Trastornos metabólicos:

Desequilibrios en los niveles de glucosa en sangre (hipoglucemia o hiperglucemia), desequilibrios de electrolitos, problemas de tiroides y otros trastornos metabólicos pueden desencadenar convulsiones.

  • Trastornos cerebrales estructurales:

Tumores cerebrales, malformaciones cerebrales congénitas, accidentes cerebrovasculares y otras anomalías estructurales en el cerebro pueden aumentar el riesgo de convulsiones.

  • Trastornos genéticos:

Algunos trastornos genéticos, como el síndrome de Dravet, el síndrome de Lennox-Gastaut y otros trastornos genéticos del desarrollo cerebral, pueden predisponer a las personas a convulsiones.

  • Infecciones cerebrales:

Infecciones como la meningitis, la encefalitis y otras infecciones del sistema nervioso central pueden provocar convulsiones.

  • Consumo de sustancias:

El abuso de drogas, la abstinencia de alcohol o drogas, así como las intoxicaciones por ciertas sustancias, pueden desencadenar convulsiones.

Es importante destacar que, en muchos casos, la causa subyacente de las convulsiones puede ser identificada y tratada con éxito. Por esta razón, es crucial que cualquier persona que experimente convulsiones busque atención médica para determinar la causa y recibir el tratamiento adecuado.

¿Qué hacer en caso de una convulsión?

Presenciar una convulsión puede ser alarmante, pero es importante mantener la calma y seguir estos pasos para ayudar a la persona durante el episodio:

  • Permanecer tranquilo:

Mantén la calma y trata de tranquilizar a los demás presentes. Las convulsiones pueden ser aterradoras de presenciar, pero recuerda que la mayoría de las convulsiones son de corta duración y raramente son peligrosas.

  • Proteger a la persona:

Si es posible, mueve objetos peligrosos o afilados que puedan causar daño a la persona durante la convulsión. Coloca algo suave debajo de la cabeza para evitar lesiones.

  • No restrinjas los movimientos:

No intentes contener o limitar los movimientos de la persona durante la convulsión. Esto puede causar lesiones tanto a ti como a la persona que convulsiona. Permítele moverse libremente y evita poner objetos en su boca.

  • Observa y registra la duración:

Haz un seguimiento del tiempo que dura la convulsión. Si la convulsión dura más de cinco minutos, o si hay convulsiones repetidas sin recuperación completa entre ellas, llama inmediatamente a servicios de emergencia.

  • Posición de recuperación:

Una vez que la convulsión haya terminado y la persona esté respirando normalmente, colócala de lado en posición de recuperación para ayudar a mantener las vías respiratorias despejadas.

  • Proporciona apoyo emocional:

Después de la convulsión, la persona puede sentirse confundida, agotada o avergonzada. Ofrece apoyo emocional y tranquilízala mientras se recupera.

  • Busca ayuda médica si es necesario:

Si la persona nunca ha experimentado una convulsión antes, si la convulsión dura más de cinco minutos, si hay lesiones graves, si está embarazada, o si hay circunstancias específicas que te preocupen, busca atención médica de emergencia de inmediato.

  • Mantén un seguimiento:

Después de la convulsión, mantén un registro de lo sucedido, incluyendo la hora de inicio y duración de la convulsión, cualquier síntoma previo, y cualquier otro detalle relevante para compartir con el médico.

Es importante buscar atención médica después de una convulsión, especialmente si es la primera vez que la persona experimenta una, o si hay preocupaciones sobre la salud subyacente. Un médico puede evaluar la situación y determinar si se necesitan pruebas adicionales o tratamiento.

¿Cómo se tratan las convulsiones?

El tratamiento de las convulsiones depende en gran medida de la causa subyacente y del tipo de convulsión que experimente la persona. Aquí hay algunas opciones comunes de tratamiento:

  • Medicamentos antiepilépticos (anticonvulsivantes):

Estos medicamentos son la piedra angular del tratamiento para la epilepsia y ayudan a prevenir o reducir la frecuencia y la gravedad de las convulsiones. Hay una variedad de medicamentos antiepilépticos disponibles, y el médico seleccionará el más adecuado basándose en la causa subyacente y la respuesta individual del paciente.

  • Dieta cetogénica:

En algunos casos, especialmente en niños con epilepsia resistente al tratamiento, se puede recomendar una dieta cetogénica, que es alta en grasas y baja en carbohidratos y proteínas. Esta dieta puede ayudar a controlar las convulsiones en algunos pacientes.

  • Cirugía:

En casos de epilepsia refractaria, cuando los medicamentos no son efectivos para controlar las convulsiones, la cirugía cerebral puede ser una opción. Esto implica la extirpación quirúrgica del área del cerebro responsable de las convulsiones o la colocación de dispositivos para estimular el cerebro y prevenir las convulsiones.

  • Estimulación del nervio vago (VNS):

Este tratamiento implica la implantación de un dispositivo en el pecho que envía impulsos eléctricos al nervio vago en el cuello. Estos impulsos pueden ayudar a reducir la frecuencia y la gravedad de las convulsiones en algunas personas con epilepsia resistente al tratamiento.

  • Terapia ocupacional y fisioterapia:

Para personas que experimentan convulsiones asociadas con discapacidades físicas o cognitivas, la terapia ocupacional y fisioterapia pueden ser útiles para mejorar la función y la calidad de vida.

  • Manejo de factores desencadenantes:

Identificar y evitar los factores desencadenantes conocidos, como el estrés, la falta de sueño, el consumo de alcohol o drogas, y ciertos medicamentos, puede ayudar a reducir la frecuencia de las convulsiones en algunas personas.

Es importante que el tratamiento sea individualizado y supervisado por un médico especializado en neurología o epileptología. Además, es fundamental que las personas con epilepsia o convulsiones reciban un seguimiento regular para ajustar el tratamiento según sea necesario y monitorear cualquier efecto secundario de los medicamentos.

Persona conectada a un estudio de electroencefalograma
Teléfono
81 2089 2244
ó
ó
También puedes enviarnos un mensaje por WhatsaApp para agendar tu cita.

Descubre nuestros artículos más recientes